¿Y en las vacaciones… de qué nos disfrazamos?

Entretener a los más chiquitos durante el receso escolar puede ser una tarea ardua pero también placentera. Es una oportunidad para reforzar el vínculo sin perderse en la sobreoferta de consumos ni dejar que se encierren en los dispositivos digitales.426192_495404100494349_932869840_n

La tablet, el celu, el spinner, para que pasen el rato en casa, bajo riesgo de que profundicen una adicción. Si el plan es salir, larguísimas colas entre multitudes que esperan para acceder a los juegos dentro del shopping. Alternativas que rondan la cabeza de madres, padres -y por qué no también, tíos y abuelos- en vísperas de las vacaciones de invierno.
Sin dudas, hay varios condicionantes a la hora de planificar este período donde los niños se vuelven demandantes full time. Los recursos económicos, el tiempo disponible, el clima, los dispositivos tecnológicos que hay dentro de casa y, sobre todo, la predisposición de los adultos a participar con ellos de distintas actividades que no tienen por qué limitarse al tipo de las que enumeramos al comienzo.
Hay otras formas de encarar el asunto. Posiblemente ni siquiera sea necesario inquietarse tanto en pensar cómo llenar un vacío que los mantenga entretenidos o, al menos, quietos y tranquilos. Más que sujetos demandantes, serán una compañía a tiempo completo que se puede y se debe disfrutar. ¿Cómo? Jugar en casa, pintar, dibujar, conversar, cosas muy simples que a veces no hacemos -o hacemos muy poco- durante el vertiginoso ciclo lectivo.
Las vacaciones son también momentos de descanso, de un rélax que tanto chicos como grandes necesitan. “Descansar y estar en casa sin plan específico”, aconseja la psicóloga Lorena Ruda, especialista en maternidad y crianza. “Con hojas, lápices y temperas, cartones, tapitas y plasticolas se puede crear y usar la imaginación. No es necesaria la tecnología para entretenerse. Esta posibilidad se puede lograr con los recursos que se tienen y con cualquier persona que esté a cargo del niño.”
Para quienes están lejos de la mayoría de sus parientes, es la gran oportunidad de reencontrar sus afectos. “Las familias tienen que armar una estrategia que les permita continuar trabajando sin que los niños estén descuidados”, señala Marisa Mujica, coordinadora del Centro de Primera Infancia de FUNDAMIND.
En este centro materno-infantil, donde son atendidos más de 200 chicos y chicas afectados por la pobreza y el VIH, hay muchas madres jóvenes, solas y procedentes de países vecinos. “El mayor logro para las vacaciones es haber ahorrado algún dinero que les permita visitar a los familiares o conseguir pagar algún pasaje para que la abuela o alguna tía pueda venir de visita y hacerse cargo de los niños”.
Es que el trabajo formal no es la regla para esta población y es muy difícil pensar en tomarse un descanso laboral para estar con los chicos durante estos quince días. “Los que no alcanzan a reunirse con familiares solicitan a alguna amiga que está sin trabajo que cuide de sus niños a cambio de una pequeña paga en dinero o en comida.”
Aún ante esta situación, entre todas, conocidas y amigas, se pasan los datos de espectáculos gratuitos y se reúnen para salir a pasear, si el tiempo acompaña, o se reúnen en la vivienda más amplia disponible y aportan cada una alguna comida típica y especial para pasar una tarde junto a los pequeños.
“Estos encuentros les permiten profundizar las novedades y opiniones acerca de las evaluaciones de los niños recibidas en la primera etapa del CPI, antes de preparar nuevamente las mochilas con las mudas para el jardín, los recipientes para las viandas, los cuadernos de comunicaciones y el ánimo de los niños para volver”, comenta Mujica.
Ruda sostiene que “si hay poco tiempo para compartir porque la madre debe salir a trabajar, pueden realizar aunque sea una actividad con ellos, que no necesariamente debe ser consumir algún espectáculo. Muchas veces es más fácil tenerlos entretenidos con la tecnología, los que pueden, pero estaría bueno que puedan realizar,además,otras actividades”.
“Dar lugar al ocio y al aburrimiento para usar la imaginación, presente en todos los niños más allá de las clases sociales”, sintentiza.


Cuidado con las niñeras digitales
Teléfonos inteligentes y tabletas tiene efectos negativos sobre el desarrollo del habla en los niños. Estudios recientes en Canadá, Australia y Alemania dan cuenta de que en muchas familias cumplen el rol de “niñeras digitales”. En Argentina, la mayoría de los chicos ya usan celular a los 4 años y, a los 10, ya tienen el suyo propio. El tema ya está entre las principales preocupaciones de la comunidad pediátrica mundial y despertó severas advertencias. Entre ellas, la necesidad equilibrar el uso de estos dispositivos con las modalidades clásicas de aprendizaje y entretenimiento para cuidar el crecimiento intelectual.


Que sean protagonistas
Está claro que, más allá de la predisposición a jugar, pasear y crear junto con los chicos, es útil tener actividades programadas fuera de casa a las que poder llevarlos. Mejor que se la pasen consumiendo contenidos, ya sea en las pantallas que hay en su propia casa o en otros lugares cerrados, es que participen como protagonistas de actividades que los estimulan a crear, a mover el cuerpo y a interactuar. Para eso hay varios lugares posibles. ¡Mirá!
También se ofrece acá una guía con actividades gratuitas y de bajo costo, entre ellas calesitas, juegotecas barriales y títeres.


Vacaciones en la Escuela
El Gobierno de la Ciudad lleva adelante un espacio educativo extendido que ofrece la posibilidad de aprender, interactuar y compartir momentos de recreación en la la escuela. La propuesta incluye actividades culturales, deportivas y artísticas que buscan favorecer la inclusión educativa de los chicos de nivel inicial, primario, medio, especial y en régimen de encierro.
Durante esta edición se realizan actividades en las escuelas, en los predios y natatorios, en dos turnos: inicial, primaria (turno mañana) y especial, de 9 a 15; media, primaria e inicial (turno tarde), de 11.30 a 17.30. Los chicos recibirán dos comidas diarias: desayuno y almuerzo o almuerzo y merienda, según el turno.

Print Friendly