LA DESIGUALDAD COMIENZA ANTES DE NACER

Los primeros 1000 días, la pobreza infantil y el desafío de construir oportunidades desde el comienzo de la vida

¿Todos los niños y niñas tienen las mismas oportunidades de crecer, aprender y desarrollar sus potencialidades desde el comienzo de la vida?

La evidencia científica demuestra que las desigualdades sociales pueden comenzar a manifestarse durante el embarazo, mucho antes del nacimiento y del ingreso al sistema educativo.

Una investigación publicada en JAMA Network Open (Triplett y colaboradores, 2022) encontró asociaciones entre las condiciones de desventaja socioeconómica materna durante la gestación y diferencias en el desarrollo cerebral de los recién nacidos.

Estos hallazgos muestran que las condiciones de alimentación, salud, vivienda, protección y bienestar emocional de las familias pueden influir en el desarrollo infantil desde sus primeras etapas.

La pobreza no determina inevitablemente el futuro de un niño, pero puede condicionar las oportunidades con las que comienza su vida.

Reconocer esta realidad resulta fundamental para comprender por qué las políticas destinadas a la primera infancia deben comenzar durante el embarazo y sostenerse a lo largo de los primeros años.

La pobreza infantil en Argentina: una deuda persistente

Los indicadores más recientes confirman que la infancia continúa siendo el grupo etario más afectado por la pobreza.

Según el INDEC, durante el primer semestre de 2026, el 44,5% de los niños y niñas de 0 a 14 años vivía en hogares pobres y el 10,8% en situación de indigencia, frente al 32,3% de pobreza de la población general.

UNICEF Argentina, en su informe de junio de 2026, señaló que el 42,6% de los niños, niñas y adolescentes experimentaba al menos una privación no monetaria vinculada con el ejercicio de sus derechos, según datos del segundo semestre de 2025.

Por su parte, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina informó que, en 2025, el 28% de los niños de 0 a 4 años atravesaba situaciones de inseguridad alimentaria. Entre los sectores socioeconómicos más desfavorecidos, esa proporción alcanzaba el 45,3%, frente al 4,5% de los sectores medios altos.

Detrás de estos porcentajes existen familias que enfrentan dificultades cotidianas para garantizar alimentación, cuidados, servicios educativos y condiciones adecuadas para el desarrollo de sus hijos.

La desigualdad infantil no se expresa únicamente en lo que falta, sino también en las oportunidades que no llegan a tiempo.

Los primeros 1000 días: una etapa decisiva

Desde la concepción hasta aproximadamente los dos años de vida transcurre una etapa de extraordinaria importancia para el desarrollo humano.

Durante estos primeros 1000 días, el cerebro establece conexiones fundamentales para el aprendizaje, el lenguaje, la regulación emocional y las relaciones sociales.

Las investigaciones científicas destacan que la nutrición, los vínculos afectivos, la estimulación, el descanso y los entornos protectores pueden influir favorablemente en el desarrollo infantil.

Estas evidencias no deben interpretarse como una sentencia sobre las capacidades de los niños que nacen en hogares pobres.

Por el contrario, demuestran la importancia de intervenir tempranamente para prevenir riesgos y ampliar oportunidades.

Un estudio realizado en Jamaica, publicado en la revista Science (Gertler y colaboradores, 2014), encontró que niños que habían recibido un programa de estimulación y acompañamiento familiar durante sus primeros años obtuvieron ingresos laborales un 25% superiores a los del grupo de comparación veinte años después.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y el Banco Mundial proponen un modelo de cuidado cariñoso y sensible que integra cinco componentes: salud, nutrición, atención receptiva, seguridad y protección, y oportunidades de aprendizaje temprano.

El desarrollo integral requiere que estas dimensiones se complementen y fortalezcan mutuamente.

El acceso al cuidado también reproduce desigualdades

La disponibilidad de servicios de educación y cuidado constituye otro indicador de las oportunidades que reciben los niños durante sus primeros años.

Según UNICEF, sobre la base de la encuesta MICS 2019-2020, solamente el 19,1% de los niños de 0 a 3 años accedía a servicios de cuidado y educación. Entre los menores de 3 años, la asistencia era del 8%.

Las diferencias socioeconómicas también resultaban significativas: mientras el 25% de los niños del quintil más rico asistía a espacios de cuidado durante más de cuatro horas diarias, esa proporción descendía al 7% entre los hogares más pobres.

Estas desigualdades afectan tanto las oportunidades de desarrollo infantil como las posibilidades de las familias de organizar sus actividades laborales.

A ello se suma una dificultad adicional: Argentina no dispone de una serie oficial periódica de pobreza por ingresos específica para los niños de 0 a 3 años, información indispensable para orientar y evaluar las políticas públicas.

Buenos Aires: una ciudad con profundas desigualdades

La Ciudad de Buenos Aires presenta indicadores sociales relativamente favorables respecto de otras jurisdicciones, pero mantiene importantes desigualdades en las condiciones de vida de su población infantil.

Según el Instituto de Estadística y Censos porteño, durante el segundo trimestre de 2026, el 35,5% de los niños, niñas y adolescentes vivía en hogares pobres, frente al 21,9% de la población general.

El documento marco de la estrategia BA Crece con Vos, elaborado por el Gobierno porteño, aporta otros indicadores relevantes.

Según los datos sanitarios de 2024 incluidos en su diagnóstico, el 35% de los niños de 0 a 5 años atendidos en el sistema público de salud presentaba algún tipo de malnutrición: 29% por exceso y 6% por déficit.

Asimismo, el 9,5% de los bebés nacidos en el sistema público de salud durante 2025 presentó bajo peso al nacer.

En materia alimentaria, la proporción de niños de 0 a 5 años que residía en hogares con inseguridad alimentaria pasó del 20,7% en 2021 al 30,1% en 2024.

Las condiciones habitacionales también expresan desigualdades: el 60,5% de los hogares porteños con niños pequeños no era propietario de su vivienda, según la Encuesta Anual de Hogares de 2024.

Estos indicadores muestran que la pobreza infantil es multidimensional y requiere respuestas que contemplen las condiciones materiales, sanitarias, familiares y sociales del desarrollo.

BA Crece con Vos: una oportunidad y un desafío

La estrategia BA Crece con Vos, impulsada por el Gobierno de la Ciudad, propone organizar la atención integral de la primera infancia desde la gestación hasta los cinco años, articulando salud, nutrición, educación, cuidado y protección.

Su enfoque reconoce la importancia de las intervenciones tempranas, la continuidad de los cuidados y el acompañamiento familiar.

Desde FUNDAMIND consideramos valiosa esta perspectiva, especialmente la prioridad otorgada al embarazo y los primeros 1000 días.

Sin embargo, priorizar esta etapa debe traducirse en una ampliación efectiva de oportunidades, sin debilitar la continuidad ni la calidad de las prestaciones.

¨Fortalecer las salas de bebés, ampliar el acompañamiento a embarazadas y desarrollar intervenciones territoriales requiere infraestructura adecuada, equipos profesionales capacitados y financiamiento suficiente¨, afirma el presidente de FUNDAMIND y especialista en psicología comunitaria y primera infancia, Lic. Gerardo Mitre.

Asimismo, las modalidades flexibles de atención deberían ampliar las opciones de las familias, sin reemplazar las jornadas completas cuando estas constituyen su principal red de cuidado.

La reorganización de las edades atendidas por los Centros de Primera Infancia también debería garantizar que ningún niño pierda oportunidades educativas o de cuidado durante su transición al nivel inicial.

Las familias necesitan redes de acompañamiento

Un estudio cualitativo realizado por el Gobierno porteño y la Universidad Austral, publicado en agosto de 2026, aporta otra dimensión de esta problemática.

La investigación, desarrollada mediante grupos focales con familias de diferentes sectores socioeconómicos, identificó importantes dificultades para conciliar las responsabilidades laborales, domésticas y de crianza.

Entre las madres participantes de sectores de menores recursos, casi la mitad manifestó no contar con otras personas que colaboraran en el cuidado de sus hijos.

El estudio también advierte sobre el agotamiento emocional, la falta de descanso y las dificultades para acceder a espacios de escucha, orientación y autocuidado.

Incluso el uso de pantallas durante la primera infancia aparece relacionado, en determinados hogares, con la sobrecarga de quienes cuidan y la ausencia de redes de apoyo.

En ese contexto, las familias reconocen a los Centros de Primera Infancia como un sostén fundamental para organizar el cuidado cotidiano y favorecer sus oportunidades laborales.

Estos hallazgos refuerzan una convicción:

Acompañar a un niño también significa acompañar a quienes lo cuidan. Por eso, la atención integral debe contemplar el bienestar emocional de las familias, el fortalecimiento de los vínculos y la disponibilidad de redes de apoyo comunitario.

FUNDAMIND: construyendo infancias felices desde 1990

Desde 1990, FUNDAMIND trabaja para promover el bienestar y el desarrollo integral de niños, niñas y familias en situación de vulnerabilidad.

Nuestra experiencia demuestra que las respuestas aisladas resultan insuficientes frente a las múltiples dificultades que atraviesan las familias.

Por eso, desarrollamos un modelo de atención integral que articula educación temprana, nutrición, acompañamiento psicosocial, fortalecimiento familiar y promoción de derechos.

A través de nuestros programas Educar y Ser Feliz y Nutrición Integral, buscamos generar oportunidades de cuidado, aprendizaje, protección y bienestar desde el embarazo y durante los primeros años.

Nuestra tarea parte de una convicción: construir infancias felices no significa solamente atender necesidades inmediatas, sino fortalecer las condiciones que permiten a cada niño desarrollar sus potencialidades.

Construir oportunidades desde el comienzo

Reducir las desigualdades infantiles requiere decisiones sostenidas, políticas públicas integrales, recursos adecuados y articulación entre el Estado, las organizaciones sociales, las empresas y la comunidad.

La evidencia científica y la experiencia territorial coinciden en que las intervenciones tempranas pueden producir beneficios duraderos para las personas y la sociedad.

Pero esos resultados requieren continuidad, calidad y accesibilidad.

Invertir en primera infancia no es solamente una política de protección social: es una decisión estratégica para construir una sociedad más justa, inclusiva y solidaria.

En FUNDAMIND creemos que las oportunidades no deberían depender del lugar donde nace un niño ni de las condiciones económicas de su familia.

Porque la desigualdad puede comenzar antes de nacer, pero también desde ese momento podemos comenzar a transformarla.

Y porque construir infancias felices, desde el comienzo de la vida, es una responsabilidad compartida que nos compromete a todos.


Fuentes y referencias

Estadísticas e informes institucionales

  • INDEC (2026). Incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos. Primer semestre de 2026.
  • UNICEF Argentina (2026). Pobreza monetaria y privaciones vinculadas a derechos en niñas y niños. Argentina 2016-2025. Junio de 2026.
  • UNICEF Argentina (2026). Crecer en Argentina: Panorama provincial de la infancia. Agosto de 2026.
  • UNICEF Argentina (2023). Acceso a servicios de educación y cuidado en la primera infancia. Encuesta MICS 2019-2020.
  • ODSA-UCA (2026). Primera infancia: pobreza de capacidades y desigualdades sociales en la Argentina urbana.
  • IDECBA (2026). Condiciones de vida en la Ciudad de Buenos Aires. Segundo trimestre de 2026.
  • GCBA (2026). BA Crece con Vos. Estrategia de Atención Integral a la Primera Infancia 2025-2026. Documento marco.
  • Universidad Austral y GCBA (2026). Estrategias y recursos en las prácticas de cuidado y crianza de niños y niñas en la primera infancia. Agosto de 2026.
  • OMS, UNICEF y Banco Mundial (2018). Nurturing Care for Early Childhood Development.

Investigaciones científicas

  • Triplett y colaboradores (2022). Association of Prenatal Exposure to Early-Life Adversity With Neonatal Brain Volumes at Birth. JAMA Network Open. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2022.7045.
  • Gertler y colaboradores (2014). Labor Market Returns to an Early Childhood Stimulation Intervention in Jamaica. Science. DOI: 10.1126/science.1251178.