Crecer en tiempos de pandemia

Los más pequeños también vienen sufriendo el encierro. A pesar de que en estos días podrán salir un poco más, el ciclo educativo y las vacaciones de invierno están fuera de toda normalidad. El impacto es grande en las familias con menos recursos y la asistencia de las organizaciones de la sociedad civil se vuelve indispensable.

 © UNICEF/UNI316642/Mohamed

Toda una generación quedará marcada durante décadas por haber transitado sus primeros años una de las pandemias más duras que sufrió la humanidad.

Los niños y niñas, si bien se mantienen conectados con sus docentes, familiares y amigos por medio de dispositivos tecnológicos, sufren el encierro.

A eso se suma que la mitad de los chicos en nuestro país están bajo la línea de pobreza y que muchos padecen hambre. Esto implica que suelen tener, para empezar, problemas de conectividad en sus hogares, donde además los ingresos se resintieron por las dificultades que tienen muchos padres para salir a trabajar.

En este contexto, la contención de la escuela y otras organizaciones de la comunidad se volvió fundamental para los chicos y para las familias en general.

Además de darles actividades a los chicos tenemos que dar un sostén emocional a sus padres, que en muchos casos se las están arreglando como pueden para hacer changas, pero igual la están pasando mal”, cuenta Camila, docente del Centro de Primera Infancia de FUNDAMIND.

En esta ong se está brindando ayuda alimentaria a las familias de 300 chicos y chicas de 0 a 3 años y otras personas necesitadas, del barrio de Balvanera.

En lo que va del aislamiento, fueron entregados 4300 bolsones que equivalen a 80 toneladas de alimentos de primera necesidad.

Las familias también fueron asistidas con productos de higiene, útiles escolares y pañales. Falta de trabajo regular, violencia intrafamiliar, hábitat precario y discapacidades son algunas de las dificultades que afrontan muchas de ellas.

“FUNDAMIND se encargó de contener y ayudar no sólo a su comunidad educativa sino también a la gente del barrio y otros grupos vulnerables, comedores y merenderos. Siempre tratamos de ser solidarios ante cualquier necesidad y en este aislamiento le buscamos la vuelta para que siga siendo así”, comenta Deborah Astrid Griñón, psicomotricista y estimuladora temprana de esta institución.

Marisa Mujica, psicóloga y coordinadora del Área Comunitaria de la Fundación, señala que los niños aún estaban en el período de adaptación cuando sobrevino el aislamiento. Además, se estaba acompañando en la vacunación y el apto físico para desarrollar todas las actividades que realizan en el CPI. Finalmente, el 95% completó el calendario de vacunas.

“La adaptación real se transformó en adaptación virtual. Ese paso no fue muy difícil, porque en la actualidad los niños parecen nacer con un celular en la mano”, afirma Marisa. En efecto, las docentes de FUNDAMIND continuaron enviando por la plataforma Google Classroom tareas lúdicas y educativas para que realicen con sus padres en casa.

Como varios experimentaron dificultades para acceder a la herramienta, empezaron a usar también el whatsapp como canal de comunicación y mantienen una conexión permanente con videollamadas, al menos una vez por semana con cada chico.

A muchos se les dieron, además, hojas y lápices a la hora de ir a buscar su bolsón de alimentos, para que puedan realizar las actividades más allá de la conectividad digital.

Para el receso invernal, planean hacer algunos encuentros por zoom, aunque seguramente muchas familias aprovecharán la mayor apertura habilitada por el gobierno porteño para salir con sus hijos.

Respecto de cómo este contexto viene afectando la vida diaria de los chicos y los adultos que forman parte de la comunidad de FUNDAMIND, reflexiona que “el desafío es convivir todos los días en el encierro necesario y no enfermar”.

Para muchas familias, a la angustia provocada por la pandemia y las complicaciones que genera el encierro, se suman otros dramas. “Algunas debieron enfrentar las amenazas de desalojo por no poder pagar el alquiler o el constante boicot de los dueños de las casas tomadas hasta poder abandonarlas, si la solidaridad de parientes o conocidos y la suerte los alcanzaron”.


En primera persona

Mónica viene pasando la cuarentena junto con sus tres hijos en Longchamps, sur del Gran Buenos Aires, donde para colmo hace varios días está sin luz. El mayor de los chicos tiene diez años y tendrá que pasarse las vacaciones haciendo tareas para ponerse al día.
Al no tener señal de Internet y sólo contar con el teléfono de ella, se les dificulta realizar por ese medio a los tres las actividades que les mandan. Al más grande, entonces, le dejan fotocopias con actividades que tiene ir haciendo y devolviendo a las maestras. El más pequeño, de un año, asiste al CPI de Fundamind, donde además se les está brindando asistencia alimentaria. Gracias a eso, más las viandas de las escuelas y alguna ayuda familiar, logran sobrevivir.
“Me siento una par de horas con ellos a hacer las cosas que les mandan y luego sigo con mis tareas de la casa. Ellos tienen su tiempo para mirar tele y jugar. Hago lo que puedo cargando crédito en mi celu pero no es lo mismo estudiar en casa, no sé explicarles muchas cosas como les explican en el colegio”, cuenta.


“Las familias han participado con todos sus recursos intelectuales y emocionales. En la dificultad hemos afianzado vínculos. Cómo continuarán nuestras vidas rodeados de esta peste es un enigma que tratamos de descifrar sin obtener respuestas convincentes.”

Marisa Mujica, psicóloga.

“Pese a su corta edad, los infantes usan redes sociales, Youtube, Zoom y demás aplicaciones como ingenieros en comunicación. Y así, como el mundo cambia, los niños y niñas se adaptan, y tienen ése don de naturalizar las cosas. Todo esto se sabe cuándo empezó pero no cuándo finalizará, así que seguiremos tratando de cumplir los objetivos que nos propusimos, seguir creando estrategias sobre la marcha, y mantenernos en positivo por sobre todas las cosas. Cuidarnos y hacer que se sigan cuidando desde casa.”

Deborah Astrid Griñón, psicomotricista y estimuladora temprana.

“Muchos padres no saben qué hacer con los chicos en la casa todo el día. Los niños siempre se mantienen activos pero hay gente que sale a trabajar igual o a hacer changas, lo que pueda, para mantener su hogar. A veces pueden dejarlos con otro familiar. En cualquier caso, nos agradecen que les enviemos actividades para que puedan hacer con los niños.”

Camila, docente.

“Los niños y las niñas son las víctimas ocultas del coronavirus. El COVID-19 no solo puede enfermarlos: aunque no lo veamos, la pandemia también afecta su educación, los expone a la violencia e impacta en su salud mental y nutricional. Nos preocupa, en particular, la situación de las familias más vulnerables que viven hacinadas, las comunidades indígenas del norte del país que no cuentan con agua y jabón para lavarse las manos, las chicas y los chicos institucionalizados”.

Luisa Brumana, representante de UNICEF Argentina.

“El cerebro de un niño funciona por hábitos y estos tardan en asentarse unos 21 días. La tecnología ha sido la única vía de comunicación y ocio durante más de 100 días. Los niños que están en contacto de forma habitual con dispositivos móviles, tablets u ordenadores son más irritables y muestran una menor capacidad de atención, memoria y concentración que los que no lo están”.

María Guerrero, psicóloga (“¡Desenchufa al niño! La desconexión digital en cinco pasos”, El País, 14/7)

Alertas

La conexión a dispositivos digitales permite a los chicos educarse, divertirse y mantener algún vínculo con otros familiares y amigos. Pero también implica algunos riesgos, relacionados con la información que consumen en línea, la posibilidad de ser víctimas de ciberacoso y, por otro lado, el exceso de tiempo frente a las pantallas, lo cual puede derivar en problemas de obesidad, de visión y ansiedad o depresión.

Por eso, es necesario acompañar mucho a los niños en esos momentos y tomar en cuenta algunas recomendaciones:

-Establecer reglas sobre cómo, cuándo y dónde se pueden usar los dispositivos.

-Tener un diálogo honesto con acerca de con quién se comunican y cómo.

-Activar las configuraciones de privacidad y el control parental, incluida la búsqueda segura.

-Enseñarles a no difundir información personal privada (nombre, foto, residencia, etc), especialmente a extraños.

-Ayudarles a reconocer y evitar la desinformación y el contenido inapropiado para su edad que puede aumentar la ansiedad frente al COVID-19.

-Identificar aplicaciones apropiadas para la edad, juegos y otros entretenimientos en línea.

Un poco de aire

“Hablamos con los expertos y con UNICEF y coincidimos que es muy importante la salida de los chicos. Vamos a aumentar la cantidad de chicos en la Ciudad”, anunció el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, al presentar el Plan Integral y Gradual de Puesta en Marcha de la Ciudad.

Las salidas recreativas se amplían en el horario de 10 a 18, los martes, jueves, sábado y domingo. Deben ser en un radio menor a los 500 metros del domicilio, respetando el distanciamiento social y uso de tapabocas para mayores de 6, y por no más de una hora. Se abrirán plazas y parques pero sólo para circular, no se podrá permanecer ni usar los juegos

Mientras tanto, distintas plataformas on line ofrecen actividades para que los chicos disfruten en casa estas vacaciones y también puedan seguir aprendiendo:

https://www.telam.com.ar/notas/202007/490803-virtual-vacaciones-de-invierno-chicos-paseo.html

https://www.fundacionarcor.org/es/biblioteca/index

https://www.educ.ar/recursos#gsc.tab=0

https://www.facebook.com/parquedelaestacion

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