El maltrato a los chicos creció durante el encierro y se propone una nueva ley para prevenirlo

“La pandemia facilitó nuevos hechos de violencia en el ámbito intrafamiliar y agudizó las violencias ya instaladas”, advierte una especialista. Las denuncias telefónicas aumentaron un 20% en el aislamiento y se dispararon un 73% por encima de la media luego del terrible crimen de Lucio Dupuy en La Pampa, que ya movilizó 28 mil firmas para un nuevo proyecto de ley nacional.

En la cuarentena los llamados a la línea 137 por violencias intrafamiliares y/o sexuales aumentaron un 20% respecto al mismo período de 2019. La cantidad total de niñas y niños que sufrieron estos tipos de violencias se incrementó un 23%, mientras que hubo un aumento del 28% en violencia familiar y del 13% en violencia sexual.

En tanto, la cantidad de chicos y chicas que fueron violentados/as en el entorno digital, lo que incluye principalmente al grooming y la utilización de imágenes en pornografía, creció un 267%.

Las cifras son del programa Las Víctimas contra las Violencias, que recibe denuncias las 24 horas, los 365 días del año, a través de la línea telefónica nacional 137, la página web y el WhatsApp 11-3133-1000. La directora del programa, Eva Giberti, precisó que, entre octubre de 2020 y septiembre de 2021, recibieron 15.118 consultas para un total de 20.520 víctimas (pueden existir más de una víctima por consulta), de las cuales 9.989 fueron niños, niñas y adolescentes.

Por otro lado, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF), del Ministerio de Desarrollo de la Nación, informó que las líneas 102 –atendidas por cada provincia- recibieron 45.589 llamadas, de las cuales más de 20.354 correspondieron a situaciones de violencia contra niñas y niños. Los principales motivos de consulta fueron maltrato físico seguido de negligencias, cuestiones legales, abuso sexual infantil, maltrato psicológico emocional y abandono, entre las 40 categorías en las que se clasifican las causas de los contactos telefónicos. La mayoría fue realizada por personas adultas del entorno afectivo o comunitario de la niña, niño o adolescente.

“Todos tenemos alguna responsabilidad ya que somos parte de un sistema que no tiene funcionando aún todos los dispositivos necesarios para lograr el equilibrio en los vínculos de poder de los adultos entre sí y menos de los adultos con los niños”, reflexiona Marisa Mujica, psicóloga y coordinadora del área sociocomunitaria de FUNDAMIND.

Esta organización, que lleva adelante un centro de primera infancia y realiza talleres de prevención de violencia con 300 familias en situación de riesgo social en la Ciudad de Buenos Aires, debió canalizar más de una vez casos de maltrato sufridos por niños o niñas. Entretanto, sigue trabajando con los adultos para evitar una comunicación cargada de cualquier tipo de violencias hacia los más pequeños.

“Tenemos que agotar todos los recursos para pedir ayuda antes de responder a un impulso de descarga de nuestras broncas o frustraciones. Necesitamos una profunda reflexión de cada adulto sobre la propia representación que posee de UN NIÑO, sus necesidades, demandas y requerimientos, para lograr mejorar el trato hacia ellos, superando el que los adultos hemos recibido”, subraya Mujica.

En la CABA –donde también está disponible el WhatsApp 11.5050.0147- el Consejo de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes intervino en 20.620 casos de violencia contra chicos y chicas a lo largo del año pasado. Además, la Línea 102 recibió llamadas por casi 2.500 niños en situaciones de violencia, entre las que sobresalen el maltrato físico y la negligencia, en tanto las situaciones de daño psicológico y de abuso sexual siguen siendo parte de los mayores motivos de intervención del Consejo de la Ciudad.

“Queda mucho camino por recorrer para transformar ese viejo paradigma de crianza autoritaria que muchas veces deriva en alguna de las formas de maltrato infantil. Los espacios de referencia para los niños, niñas y adolescentes como la escuelas o los clubes de barrio y la intervención de organismos como el Consejo son fundamentales para prevenir y erradicar todo tipo de violencias hacia las infancias”, sostuvo la presidenta del CDNNyA porteño, Karina Leguizamón.

FUNDAMIND consultó acerca de esta problemática a la abogada Patricia Clara, quien trabajó durante varios años en los equipos de Defensoría Zonal de ese Consejo. “Generalmente se observan como naturalizadas algunos hechos de violencia desarrollados en la puesta de límites por parte de los padres hacia los niños durante su crianza. Estos hechos no son conceptualizados por los padres como hechos violentos porque obedece a varias factores y circunstancias sociales, culturales, creencias históricas, ideologías y resultan ser falsos conceptos que fueron aprehendidos de generación en generación entre los miembros de la familia.”

Clara explica que los indicadores de violencia varían de acuerdo a las edades cronológicas: “Los niños más pequeños que aún no están sociabilizados manifiestan indicadores en el control de esfínteres, padecen de enuresis y encopresis, angustias, irritabilidad, falta de atención, agresividad o temor injustificado y también marcas en sus cuerpos, como moretones u otras lesiones. En el caso de adolescentes es frecuente el retraimiento, angustias y autoflagelo llegando a casos extremos como es el intento de suicidio”.

Para atender este tipo de situaciones, aconseja “mantener siempre una buena predisposición al dialogo con el niño o niña que le permita sentirse seguro y confiado en poder poner en palabras sus aflicciones y los docentes, auxiliares y operadores estar preparados para esa escucha y reportar los casos de vulneración de derechos”.

En esa línea, Clara considera fundamental el rol de organizaciones comunitarias como FUNDAMIND. “La cotidianidad con los niños les permite visualizar estos indicadores de violencia y la pronta intervención del operador evita así el riesgo acumulativo, contribuyendo a la educación familiar y la convivencia familiar.” Al mismo tiempo, este tipo de entidades pueden contribuir “disponiendo la creación de espacios lúdicos y facilitando el acceso a los servicios de salud”.


Ley Lucio: se presentó el proyecto en el Congreso de la Nación

Con más de 28 mil firmas que lo respaldan, días atrás comenzó a discutirse en la Cámara de Diputados un proyecto para prevenir y detectar casos de violencia contra niños, niñas y adolescentes. La iniciativa fue impulsada por al abuelo paterno de Lucio Dupuy, un chico de 5 años golpeado, abusado y asesinado por su madre y la pareja de esta, en La Pampa, el 26 de noviembre del año pasado.

El proyecto establece la realización de campañas a través los medios de todo el país para que la ciudadanía sepa cómo y dónde denunciar este tipo de situaciones hacia menores de edad; la activación de la línea 102 en todo el territorio nacional de forma gratuita y anónima para recibir información y hacer las denuncias; un protocolo de acción conjunta entre fuerzas de seguridad, instituciones educativas y de salud en coordinación con el Poder Judicial; capacitaciones para que los funcionarios públicos sepan cómo actuar ante situaciones de vulneración de derechos de niños y adolescentes; y la reserva de identidad de toda persona que denuncie actos o indicios de violencia contra menores de edad.

La directora del programa nacional Las Víctimas contra las Violencias, Eva Giberti, contó que luego del crimen de Lucio se disparó la cantidad de denuncias recibidas en la línea 137, superando en un 73 por ciento la media de llamados habituales, y que cada son más los chicos de 7, 8, 9 y 10 años que se animan a hacerlo.

En relación con el caso ocurrido en La Pampa y que conmovió al país por la cantidad de agresiones sufridas por el niño antes de ser asesinado, Giberti reflexionó que “los sistemas de protección hacia los niños están fracasando ante situaciones como esta, porque la escuela y el barrio tendrían que haber estado viendo lo que pasaba”.

En ese sentido, agregó: “En esos sistemas hay varias cosas que no funcionan bien, protocolos hay, está el síndrome del niño golpeado que es típico, pero aquí tenemos a dos perversas que se ocupaban placenteramente de golpearlo.”

Según reveló la autopsia, Lucio tenía heridas de vieja data, había sufrido todo tipo de golpes, quemaduras de cigarrillo, mordeduras y abusos sexuales durante años, hasta que recibió un golpe que le causó una hemorragia interna mortal. Por el hecho están imputadas la madre del niño, Magdalena Valenti, y su pareja, Abigail Pérez, bajo el cargo de “homicidio triplemente calificado por el vínculo y con ensañamiento y alevosía; en concurso real con abuso sexual gravemente ultrajante y con acceso carnal por su duración y formas concretas de realización y con acceso carnal vía anal, triplemente agravado por ser la guardadora al momento de los hechos, por ser cometido por dos personas y por existir convivencia con la víctima menor de 18 años, como delito continuado”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define “maltrato” como “cualquier acción u omisión de acción que viole los derechos de los niños y los adolescentes y afecte la posibilidad de que disfruten de un grado óptimo de salud, que afecte su supervivencia o su desarrollo”.


¿CÓMO DENUNCIAR UNA SITUACIÓN DE MALTRATO?

Las víctimas, los familiares y referentes afectivos y todo operador o profesional pueden realizar la denuncia a la línea 102 en caso de niños niñas y adolescentes víctimas de violencia familiar o abuso sexual.

Cuando se trata de un familiar que toma conocimiento de un hecho de violencia o abuso sexual de un niño o niña debe dar inmediata comunicación al efector local para resguardar a la víctima e instar la denuncia al CDNNyA línea 102, Ministerio Publico Tutelar o el Programa las Víctimas contra las Violencias que tiene la línea gratuita 137 y por whatsapp 113133-1000, atiende las 24 horas todos los días del año.

La victima puede acudir al llamado a la línea 137 o bien acercarse personalmente a la Oficina de Violencia Domestica (OVD) ubicada en la calle Lavalle 1250, CABA, que atiende las 24 hs de lunes a lunes. Allí hay un equipo interdisciplinario que toma el relato de la persona que denuncia que, puede ser o no la víctima, y realiza un informe de situación de riesgo.

Posteriormente sortea un juzgado civil para que disponga las medidas cautelares de protección para la víctima y en caso de que los hechos relatados caigan dentro de las previsiones del Código Penal, oficia a la Cámara Correccional y Criminal para la averiguación del supuesto delito.

El juez civil puede disponer medidas de resguardo para la víctima y sus hijos como ser el impedimento de contacto del agresor hacia las víctimas, como asimismo la fijación de alimentos provisorios en caso de que el agresor sea sostén económico del hogar y la exclusión del hogar familiar.

Los denunciantes pueden realizar la denuncia de forma anónima en caso de cercanía con el agresor, como por ejemplo vecinos del mismo edificio, en ese caso pueden llamar a la línea 102 del CDNNyA o al 137.

Por otro lado, la ley 26.061 enmarca el sistema de protección integral y los derechos de niños, niñas y adolescentes, crea el CDNNyA órgano administrativo descentralizado en defensorías zonales que actúan en cada comuna y que se encuentran integradas por equipos técnicos interdisciplinarios que intervienen en casos de vulneración de derechos de niños, niñas y adolescentes y pueden disponer medidas de protección especial y excepcional en resguardo de la integridad psicofísica de los mismos.

La normativa que ampara a las víctimas y a los denunciantes es la Ley 24417 de Violencia Familiar. Además, el Código Civil vigente desde 2015 prohíbe expresamente en su artículo 647 “el castigo corporal en cualquiera de sus formas, los malos tratos y cualquier hecho que lesione o menoscabe física o psíquicamente a los niños o adolescentes”.

Por otra parte, la Convención de los Derechos del Niño y la incorporación de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos como ley supra legal –en la Constitución Nacional de 1994- estableció que los niños son titulares de derechos humanos y que el Estado debe garantizar su efectivo reconocimiento y ejercicio, mediante el cumplimiento de las leyes y políticas públicas para su desarrollo integral por ser seres vulnerables.

– Línea 102: La línea telefónica de las chicas y los chicos. Es un servicio gratuito y confidencial, de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar ante una situación de amenaza o vulneración de derechos o si necesitás asesoramiento.

– Línea 137: Cualquier persona que sea víctima o tenga conocimiento de una situación de violencia familiar o sexual puede comunicarse las 24 horas, los 365 días del año, desde todo el país y de manera gratuita a la línea 137 o enviar un mensaje de WhatsApp al 11-3133-1000.


  • Según datos de UNICEF, el 54,4% de los chicos y chicas son víctimas de castigo físico, un 62,5% de agresión verbal y un 72,9% de cualquier otra práctica de disciplina infantil violenta.
  • Esto significa que el 54,4% de los chicos y chicas de entre 2 y 4 años recibe golpes, palmadas en el brazo o la pierna, zamarreos, sacudidas o chirlos de parte de los adultos que los cuidan, porcentaje que se reduce a un 44,1% entre los 5 y los 14 años.
  • En todos los grupos etarios, el mayor porcentaje de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual pertenece al género femenino, representando casi 4 veces más que el masculino
  • La diferencia según género se amplía a mayor edad de la víctima.
  • El 74,2% de las víctimas fueron violentadas por alguien de su entorno cercano o ámbito de confianza.
  • El 44% de las violencias en entornos digitales fueron por el delito de grooming o ciberacoso.
  • Según la OMS, una cuarta parte de los adultos en el Mundo manifiesta haber sufrido maltratos durante su niñez.

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